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Liga Marítima de Colombia

¿Está a la venta el Caribe?

Crónicas Wayuu es un recorrido por el territorio ancestral de uno de los pueblos originarios de América más olvidado y polémico. Una serie de reportajes que publicaremos paulatinamente sobre el pueblo Wayuu y su territorio, la península de La Guajira, una de las fronteras entre Venezuela y Colombia más violenta y caliente del momento.

Blanca Diego, periodista

Entre 2006 y 2009 se desarrollaron varios proyectos de exploración sísmica y perforación en busca de gas y petróleo en los corregimientos de Puerto Estrella y Nazareth, departamento La Guajira, Colombia. La población, en su gran mayoría wayuu por tratarse de su territorio ancestral, no supo bien si encontraron o no encontraron algo… Hasta que en 2013 vieron de nuevo llegar a las empresas pidiendo más consulta previa “en cumplimiento del art. 2 de la ley 21 de 1991”.
Dice el oficio remitido a Santa Rosa, una de las comunidades costeras donde se plantea la prospección marítima:
Ministerio del Interior (remitente) OFI 12-0031539- DCP-2500
Bogotá DC 4 noviembre 2012

Asunto: Convocatoria para la reunión de consulta previa en la etapa de pre consulta con las comunidades de los resguardos del pueblo wayuu, en la jurisdicción del Municipio de Uribia, en el departamento de La Guajira, para el proyecto denominado EXPLORATORIO RC- 12 ORIENTAL ZONA SUR de la empresa ECOPETROL.
La reunión se celebró en enero de 2013. Participaron la comunidad, el Ministerio del Interior, personal de Ecopetrol, Repsol YPF y Megaoil, Defensoría del pueblo regional, Secretaría de Asuntos indígenas del Municipio Uribia y Procuraduría Regional.

La responsable de redactar el acta final fue Aida Iguarán González, del clan Jusayarú, y autoridad tradicional electa. En Colombia, la Autoridad Tradicional es una figura administrativa que representa legalmente a la comunidad indígena; no se trata del conjunto de personas más ancianas y sabias.

Aida ¿para qué fue la reunión con las empresas?
Ellos nos explicaron que la consulta previa es para darnos información de lo que se va a hacer. Que es un estudio dentro del agua, no en terreno, para ver si hay petróleo o gas, por un mes. Y que los pescadores no podían pescar durante un mes.

¿Quiénes son ellos?
Son dos empresas. Repsol y Ecopetrol. Nos explicaron que eran seis reuniones. Yo digo, escuchemos la información que nos traen y ya después tomamos la decisión porque ellos no pueden pasar por encima de nosotros, porque estamos en resguardo indígena. Yo no voy a tomar la decisión, es la comunidad y los mayores.

¿Ustedes van a reunirse las seis veces o pueden rechazar el proyecto antes?
Bueno para la segunda reunión deberíamos decir que no, porque si les permitimos, ¿qué van a pescar? ¿Qué vamos a comer? Porque me imagino que cuando exploran en el agua ahí no van a seguir los trabajadores pescando, entonces no se puede permitir. Eso es lo que dijeron los mayores. Pero ahí siempre hay gente que está interesada en la plata. Pero yo no tomo la decisión.

Tú no decides pero ¿qué piensas?
Bueno para mi concepto, si uno lo permite… no sé, no sé… Sí, afecta porque daña. Yo diría que no. Pero yo no tomo la decisión.

Las comunidades y los resguardos indígenas wayuu de La Guajira colombiana carecen de articulación y de medios de comunicación propios. Es decir, que las decisiones en torno a una consulta previa en Santa Rosa no llegan a oídos del Resguardo Provincial, en la Baja Guajira, en el corredor minero, y viceversa. Esta debilidad es un factor determinante que las empresas aprovechan en las negociaciones con las comunidades wayuu. Para cambiar esto, un grupo de organizaciones y medios de comunicación binacionales tratan de consolidar una red de medios wayuu. La organización Yanama hace parte del grupo, recientemente publicó esta noticia:
27 de febrero de 2013. La Asociación de Autoridades Tradicionales de Jepira, que representa a varias comunidades indígenas de la Alta Guajira, rechazó el proyecto de exploración sísmica de gas y petróleo, Camuro 3DRC-12 Occidental, de las compañías Ecopetrol y Repsol YPF.
Según Yanama, el Ministerio del Interior Colombiano (siempre presente en los procesos de consulta previa, así como organismos de control del Estado), se negó a recibir el acta en el que se indica la negativa. Por lo que de nuevo, regresaron a la comunidad para iniciar la consulta.

Sara Gómez, Autoridad Tradicional dice: Están desplegando la viciosa táctica de vender falsas promesas de desarrollo y avances tecnológicos que favorecerían al Pueblo Wayuu.

Las autoridades indígenas de la Alta Guajira exigen a las empresas Ecopetrol y Repsol YPF, así como al Gobierno de Colombia, detener de inmediato el proceso y derogar las consultas que han sido realizadas. Y garantizar así la protección del territorio wayuu, según el Convenio 169, Ley 21 del 91 y la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.

En los procesos de consulta previa siempre ha habido líderes y autoridades tradicionales que se aprovechan, negocian por separado con las empresas o amañan las consultas. El clientelismo y la corrupción han caracterizado las negociaciones entre las empresas y las comunidades indígenas en La Guajira. Sin embargo, la actitud de las dirigencias wayuu está cambiando y un pequeño número de comunidades y resguardos ha comenzado a reaccionar, con el fin de hacer valer sus derechos. El escenario de enfrentamiento entre las empresas y el gobierno en un bando y las comunidades en el otro puede volverse complejo porque el futuro de la explotación de fuentes energéticas propias está en juego. En estos momentos, hay aproximadamente 80 procesos pendientes de consulta previa con las comunidades de La Guajira. Ochenta proyectos para explorar hidrocarburos en mar y tierra, desviar un río para ampliar la explotación de carbón, construir una vía de ferrocarril, un puerto Multipropósito, etc.

Territorialidad Marítima Wayuu
La política económica del gobierno colombiano apuesta por un país petrolero, con plataformas en alta mar para la explotación de crudo y gas. El offshore es el nicho en el que la Empresa Colombiana de Petróleo (Ecopetrol) concentrará sus esfuerzos exploratorios en los próximos años, y el mar Caribe es una de las niñas bonitas. La Guajira entró a subasta en la ronda petrolera celebrada en 2012. Hocol, ChevronTexaco, Total, Halliburton, ExxonMobil, GeoPressure Technology, Shell y Repsol YPF son algunas de las empresas que pujan por estos proyectos. En la política de reflote de la producción petrolera, Ecopetrol apuesta también por los campos pequeños porque 500 pozos con reserva de 40.000 barriles permite a Colombia alcanzar un total de dos millones de barriles al año. “Y Colombia está llena de pequeños pozos que aumentan su producción petrolera”, confirma Weildler Guerra, director del Observatorio del Caribe Colombiano.

La ventaja de los proyectos en alta mar es que las empresas no deben hacer procesos de consultas previas ya que allí no viven comunidades, es decir, que conseguir las licencias resultará más fácil y rápido. De esta manera, Orlando Cabrales Segovia, Presidente de la Agencia Nacional de Hidrocarburos, muestra hasta qué punto puede ser larga la confrontación entre el binomio multinacionales-gobierno y el pueblo wayuu mientras no se reconozca que existe una territorialidad marítima wayuu.

Puerto Estrella, Santa Rosa, Santa Ana, Santa Cruz o Nueva York están abandonados, viven con escaseces; apenas hay luz eléctrica y las plantas desalinizadoras se estropean y entonces... vuelta al agua salobre. Más de la mitad de las Necesidades Básicas están Insatisfechas.

Las comunidades indígenas son obligadas a tomar decisiones sobre los planes de exploración; es una encrucijada, un dilema. El gobierno en vez de ser un intermediario inteligente se parece más a un vendedor oportunista.

¿Quién mira por el desarrollo de la comunidad? ¿Quién piensa en dar una oportunidad a los chicos jóvenes, a las niñas? ¿Quién vela por la seguridad de los estudiantes?

Por su parte, el Internado de Puerto Estrella apuesta por una educación que prioriza los valores de la cultura wayuu, como lo explica el maestro José Ramón Gutiérrez:
Inculcarles que la autonomía de nuestro pueblo no se negocia. Los wayuu siempre hemos manejado una economía autárquica pero como se ha multiplicado la población, tenemos la necesidad de orientarnos hacia un nuevo modelo de desarrollo que no destruya el medio ambiente y que nos favorezca. De tal modo que algún día tengamos nuestra nación propia. Y estos valores de autonomía y nación wayuu se enseñan aquí, a través de la educación.

Guajira-Panamá-Puebla
Una larga tubería llevará el gas natural del mar Caribe, por la costa colombiana, buscando Panamá, para interconectarse con Centroamérica y México. Este es, en síntesis, el mega proyecto para la integración energética de Suramérica y de Colombia y Venezuela con Centroamérica dentro del Plan Puebla-Panamá o Proyecto Mesoamérica; este plan cuenta con el Poliducto del Caribe de Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA). El Proyecto Mesoamérica está diseñado para realizar la extracción de recursos naturales no renovables en la región Mesoamericana y exportar la producción obtenida a través de carreteras que interconectarán el océano Pacífico con el Atlántico.

Hace 40 años que las empresas y las casas de Colombia utilizan el gas natural que se extrae de las profundidades del mar Caribe. Los campos Chuchupa A y B de La Guajira proporcionan el 66% del gas nacional y el excedente se exporta a Venezuela. La producción es de La Chevron, como llaman a la empresa Chevron-Texaco los habitantes de Mayapo.

La Asociación Guajira, formada por Ecopetrol y Chevron-Texaco, desde 1974, explota el gas de las plataformas de gas Chuchupa A y B en alta mar. En la estación de gas Ballena, frente a las dos plataformas, están los gasoductos que conducen el gas natural a Colombia y el excedente a Venezuela. Gracias a los recursos entregados por la Asociación de empresas, entre los años 2002 y 2008, La Guajira fue el tercer departamento de Colombia que más regalías recibió por la explotación de su gas natural y su carbón, según el estudio publicado en 2011, por Andrés Sánchez Jabba, titulado: El gas de La Guajira y sus efectos económicos sobre el departamento. El autor concluye que las regalías no se tradujeron en mejoras económicas o sociales para la población local “debido a aspectos relacionados con la corrupción e ineficiencia en la ejecución de los ingresos”.

Playas de Mayapo. Municipio de Manaure. A un lado, el resguardo wayuu Mayapo, un pueblo de 380 familias, la mayoría dedicadas a la pesca y la artesanía; y al otro, la estación de gas natural de Chevron.
Playas de El Pájaro. Municpio de Manaure. A la entrada del pueblo, Ballena, la estación en tierra donde se encuentra el gasoducto; al fondo, el mar, donde muy lejos en el horizonte se ve la plataforma de explotación.

Mayapo y El Pájaro. Playas de arena blanca; mar azul, turquesa, cobalto o aguamarina. Una costa espectacular, un sitio tranquilo con el run run de sus olas; una gente amable y relajada. Pero los pescadores denuncian que si entran en la zona de trabajo de la empresa Chevron-Texaco, les detiene La Armada Nacional de Colombia.
Federico Mengual, “Pedrito”, es pescador porque su padre y su abuelo lo fueron. Tiene 22 años, doce de ellos en el mar.

¿Qué ocurre si entras en la zona de influencia de la planta?
Hay una zona de 3 km donde no podemos pescar porque es el perímetro de seguridad de La Chevron, si nos pasamos llega la Armada. Resulta que las potentes luces de la estación atraen el pescao pero… no podemos acercarnos.

¿Qué pescas?
La langosta no falla. El mono, el pintao y el chuchero, familia de la manta. Por 20 kilos de langosta, 120.000 pesos; 10 kilos de pargo, 60.000; aleta de tiburón, 180.000 el kilo, pero es más peligroso, más lejos y más profundo.
A su lado, preparando un tintico (café), está Indira Calderón, de la Junta de Acción Comunal de Mayapo. Ella tiene una tienda de abastos y su marido, una camioneta para hacer viajes (gente, mercancías, etc.).

¿Qué otras fuentes de empleo hay en Mayapo?
Pues recibimos cursos sobre atención al cliente y cosas relacionadas con el turismo, porque la afluencia es mayor, gracias a la carretera.
La carretera conecta Mayapo con la capital guajira, Riohacha. Fue construida en 2010. Hasta entonces, el camino era de arena y en época de lluvias era intransitable, “tocaba ir en lancha a la ciudad”. La población espera una planta desalinizadora, solo de esa manera disminuirán la diarrea y la gripe.

¿Cuál es el principal problema de Mayapo?
La basura. La última vez que la recogimos vino La Chevron, con trabajadores y camiones, y se la llevaron.

¿Qué le pedirías a La Chevron?
El gas beneficia al país, pero a nosotros deben capacitarnos para poder algún día trabajar y así beneficiarnos también. Hay personas de la comunidad trabajando allá pero son pocas.

Arena que marca sus pasos
En el otro lado de la frontera, en La Guajira venezolana, también hay proyectos energéticos nuevos con proyección nacional como el Parque Eólico La Guajira, donde se instalarán 12 molinos de viento, en la comunidad Zulia Mar, con una capacidad para producir, en la primera fase, 25 MW. Y otros antiguos cuya producción está en declive como las minas de carbón de la Guajira, de la empresa Carbones del Zulia, propiedad de la Corporación para el Desarrollo de la Región Zuliana.

Las poblaciones también exigen más proyectos para cubrir las necesidades básicas, como vías, agua potable y luz eléctrica. En la línea de costa, cerca de Zulia Mar, está Caño Sawa, un pueblo de pescadores. Ana González, wayuu de 37 años, se instaló allí hace una década. Cuando llueve, el agua del mar sube y se le cuela por la casa. Dice que paga 70 bolívares por un tanque de agua que le dura dos semanas: cocinar, lavar ¿y beber, es potable? "Sí, bueno es lo que dicen". También el gas escasea y entonces "las arepas las cocino con carbón". Su esposo compra "la piquita" a los dueños de las lanchas, que son los que se quedan con el pescado grande y bueno. Pero la piquita también se revende. Tienen dos hijos pequeños que van al colegio, en Paraguaipoa, a unos 15 minutos en moto.

Son entre 50 y 60 bolívares a la semana para que les lleven en una moto, de lunes a viernes. Si no pagamos no hay cole. A veces hemos intentado pagar un bus o un carro entre todas (las madres) pero los carros muchas veces dejan de venir... Y si llueve es peor.
Así que en el Caño, hay niños que cada día salen a pescar porque sus familias dicen que no tienen recursos para pagar el transporte escolar.
Hay niños aquí que no saben leer

El pueblo wayuu está en su derecho a negociar la entrada de multinacionales en su territorio para la explotación de los recursos naturales no renovables de suelos y mares. Igual que lo están los pueblos originarios del Parque Nacional Tayrona, en la Sierra Nevada de Santa Marta (Colombia), a escasos kilómetros de la entrada sur a La Guajira. Recientemente, los pueblos indígenas del Tayrona rechazaron un mega proyecto de explotación de recursos en sus mares y montañas. Los wayuu también tienen derecho, por ley, a rechazar una consulta previa.

A la luz de la cantidad de consultas previas y de proyectos de exploración adjudicados a diversas empresas multinacionales, el año 2013 se presenta caliente. El enfrentamiento entre empresas-gobierno colombiano y pueblo wayuu va a subir de tono. Para algunos wayuu no hay dilema: el no a la mega minería y la exploración de otros recursos es definitivo. Para otras personas, el camino es dialogar en equidad, es decir, como socios a partes iguales, sin que se repita el viejo y desgastado discurso de que los proyectos benefician a la economía nacional, porque son palabras que dejaron de tener efecto.

Además de la amenaza externa que supone la presencia de multinacionales en La Guajira, el pueblo wayuu tiene ante si otros retos “tan decisivos como los que vivió entre los siglos XVI al XVIII”, dice el antropólogo wayuu Weildler Guerra. Para él, lo principal es preservar el territorio, tener unidad y capacidad de negociación y dar valor al conocimiento ancestral. “Entender que hay unas epistemologías propias del pueblo wayuu, unas formas de concebir el mundo y de entender la naturaleza, de relacionarse con los no humanos. El pueblo wayuu tiene unas formas de pensar y de representar que son interesantes para el resto de la humanidad”.

En el corazón del corredor minero, Jaqueline Romero Epiayú, de la organización Fuerza de Mujeres Wayuu, confía en que las fortalezas superarán a las divisiones internas:

Si en nuestras manos estuviera el no permitir, de manera tajante (decimos) no a las empresas mineras. Ojalá el gobierno pueda entender este clamor de las que también tenemos la responsabilidad histórica de dar trascendencia al pueblo, las mujeres.

La cultura wayuu sigue siendo muy fuerte. Como el sol nos marca la piel y nos hace resistentes, y la arena nos marca los pasos, así las mujeres y los hombres wayuu permaneceremos aquí. Somos un pueblo indómito que se ha mantenido en la resistencia.

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